viernes, 8 de noviembre de 2013
Todo es caos en tu ausencia
Tu de seguro ya te has olvidado de mí, quizá alguna vez tengas un fugaz recuerdo de quien fui o que fui en tu vida..quizá. Mal que mal quizá nunca tuve siquiera un pizca de lo importante que fuiste y sigues siendo (y seguirá) en mi vida.... Quizá alguna vez transites en algún lugar que anduvimos juntos, yo lo hago a diario y en cada paso llevo tu recuerdo al hombro y día tras día el peso de tu memoria se hace más y más grande, a veces insostenible pero debo seguir, no tengo opción.
Hoy no ha sido un día normal. por el contrario ha sido uno más de esos en que creo haber avanzado un poco y todo vuelve a foja cero y me veo de pie en el mismo lugar, en el mismo instante en que cruzaste la puerta para no volver... y me veo nuevamente ahí de pie, sintiendo como el corazón comienza a despedazarse y cada quiebre duele hasta el alma, la que con el tiempo ha ido muriendo poquito a poco..día tras día. Me veo aún ahí..de pie como aquel 30 de abril.... Nada cambia, nada se mueve, nada avanza, mi vida se detuvo en ese instante.
Por más que a veces trato de seguir tu recuerdo se aferra a mi y me grita en la cara que ya no te tengo ni te tendré y me escupe en el rostro la rabia y la pena que profeso, se burla en mi rostro de quién fui y lo que ahora soy, me abofetea hasta el cansancio para dejarme rendido y mantenerme ahí de rodillas frente a él suplicando que no te vayas, que no me dejes..como ese día aunque, de seguro, ya ni siquiera te acuerdas de mí. Y yo que voy cada segundo del día recordándote y queriendo saber que será de tí..pero no quiero saber lo feliz que estás sin mi, sin éste que te entregó la vida para que jugases y te divirtieses un momento.
Anoche te perdí, si así fue. Te dejé ir.
En sueños te vi volver e irte como la última vez, te vi destrozarme como la última vez, pero esta vez corrí tras de ti y en el mismo lugar donde algún día habría de morir yo, te vi caer ante las ruedas de un vehículo. Imagen dantesca. Te tome entre mis manos y las lagrimas no me dejaban ver tu rostro mientras suspirabas unas ultimas palabras de adiós que nunca pude oír, y en mis brazos de fuiste a dormir por siempre.
La desesperación y la desesperanza se adueñaron de mi y maldije a Dios por quitarme todo lo que anhelaba en mi vida y me negué a su existencia y le gritaba en su cara a la vida lo injusta que conmigo era... la desesperación y el llanto me llevaron a abrir los ojos más no a volver a la realidad, y desperté, llorando envuelto en miedo y angustia y te busqué en la oscuridad de la noche, te busqué y te llamé hasta volver en mi y darme cuenta que ya no estás... No estás.
No se que fue peor, la alegría de saber que estabas bien y nada te había pasado, o la maldita rabia de no tenerte junto a mí..mi mente se hizo un caos. Cuatro de la mañana y ahí de pie, ahí mismo donde me dejaste, con la misma sensación, con el corazón roto y el alma cansada, con los ojos empapados y la mano empuñada...rabia o desesperación? No lo sé. Cuatro de la mañana y algo de abrigo para irme al balcón a fumar, pensar y enjugar el llanto, ese que viene cada vez que tu recuerdo me desgarra. Y así, pasaron los minutos, las horas, y los cigarrillos hasta el amanecer... había que salir a repetir la rutina del día a día una vez más, de la mano de tu recuerdo.
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