martes, 12 de noviembre de 2013

"Medio y Un Año de Vida" XIV 30 de Junio de 2012

XIV 30 de Junio de 2012



Dichoso día aquel, frío día. No recuerdo a raíz de que nos juntamos ese día con tu amiga Blanca y el Roro..el motivo era algo como la idea de un mariscal o algo así, ese punto no lo recuerdo y tengo un por qué.
Ese día especial tuvimos muchas hora para compartir, y fue lindo, nos reímos harto y yo veía el reloj avanzar y me perdía en tu mirada. Estaba ahí sentado tímido y tu aprovechabas de jugar y reírte, conmigo y de mí. Recuerdo los comentarios que se hacían respecto de nosotros, palos por doquier, yo me hacía el tonto y tu esquivabas la mirada. Por más que moría por un segundo tuyo solo para mí, no quería ser impertinente, no quería molestar ni apresurar nada, no quería que te sintieras comprometida a algo, más aún todavía me hablabas de lo que venías saliendo y no me parecía justo ni para ti ni para mi, aunque moría por ello.
Ese día salimos a comer, recuerdo, o no fue ese día?...un detalle nada más. Luego tomamos onces en el departamento de Blanca y las horas se iban, ustedes se iban de carrete recuerdo y el par de monos a sus casas, me llevaba al Roro conmigo a bajar unas copas a mi departamento.
Y llegó la hora de despedirse, a ese punto no se como ni cuando andábamos casi tomados de la mano, e inclusive estuvimos abrazados donde Blanca, no se como ni porqué pero tengo esa imagen.
Salimos de ahí y me besaste, tímidamente rozaste mis labios y ahí quedé, perplejo, momificado, corrían torrentes de electricidad por mis venas y no quería dejar pasar el momento. Cuando reaccioné me estabas jalando para salir del edificio, era hora de irse y yo aún andaba en las nubes. No podía (ni quería) reaccionar..estaba soñando. Te miraba y solo sonreía mientras caminábamos a la esquina de Santo Domingo con Amunátegui donde habríamos de despedirnos por ese día. Y así fue, tú y yo parados en esa esquina. Nada ni nadi en rededor, una burbuja entre tu y yo, perdido en tu mirada deteniendo el tiempo a mi alrededor, sin testigos ni más nada en ese segundo… Solo tus ojitos clavándose en mi, llamándome hacia ti, tus labios buscaban los míos y pasó. Ese beso que jamás olvidaré, me perdí en tu calor, tu aroma, el dulzor de tu beso, un momento sin final. El tiempo se detuvo para mí, y desde ahí mi vida también. Y volví a nacer, volví a caer en este mundo nuestro, y partí de cero esta vida, que era todo lo que deseaba y necesitaba. En ti. Por ti. Para ti.   

Y así nació….


No hay comentarios:

Publicar un comentario