XIV 30 de Junio de 2012
Dichoso día aquel, frío día.
No recuerdo a raíz de que nos juntamos ese día con tu amiga Blanca y el
Roro..el motivo era algo como la idea de un mariscal o algo así, ese punto no
lo recuerdo y tengo un por qué.
Ese día especial tuvimos
muchas hora para compartir, y fue lindo, nos reímos harto y yo veía el reloj
avanzar y me perdía en tu mirada. Estaba ahí sentado tímido y tu aprovechabas
de jugar y reírte, conmigo y de mí. Recuerdo los comentarios que se hacían
respecto de nosotros, palos por doquier, yo me hacía el tonto y tu esquivabas
la mirada. Por más que moría por un segundo tuyo solo para mí, no quería ser
impertinente, no quería molestar ni apresurar nada, no quería que te sintieras
comprometida a algo, más aún todavía me hablabas de lo que venías saliendo y no
me parecía justo ni para ti ni para mi, aunque moría por ello.
Ese día salimos a comer,
recuerdo, o no fue ese día?...un detalle nada más. Luego tomamos onces en el
departamento de Blanca y las horas se iban, ustedes se iban de carrete recuerdo
y el par de monos a sus casas, me llevaba al Roro conmigo a bajar unas copas a
mi departamento.
Y llegó la hora de
despedirse, a ese punto no se como ni cuando andábamos casi tomados de la mano,
e inclusive estuvimos abrazados donde Blanca, no se como ni porqué pero tengo
esa imagen.
Salimos de ahí y me besaste,
tímidamente rozaste mis labios y ahí quedé, perplejo, momificado, corrían
torrentes de electricidad por mis venas y no quería dejar pasar el momento.
Cuando reaccioné me estabas jalando para salir del edificio, era hora de irse y
yo aún andaba en las nubes. No podía (ni quería) reaccionar..estaba soñando. Te
miraba y solo sonreía mientras caminábamos a la esquina de Santo Domingo con
Amunátegui donde habríamos de despedirnos por ese día. Y así fue, tú y yo
parados en esa esquina. Nada ni nadi en rededor, una burbuja entre tu y yo,
perdido en tu mirada deteniendo el tiempo a mi alrededor, sin testigos ni más
nada en ese segundo… Solo tus ojitos clavándose en mi, llamándome hacia ti, tus
labios buscaban los míos y pasó. Ese beso que jamás olvidaré, me perdí en tu
calor, tu aroma, el dulzor de tu beso, un momento sin final. El tiempo se
detuvo para mí, y desde ahí mi vida también. Y volví a nacer, volví a caer en
este mundo nuestro, y partí de cero esta vida, que era todo lo que deseaba y
necesitaba. En ti. Por ti. Para ti.
Y así nació….
No hay comentarios:
Publicar un comentario