XI Un comienzo
Si, en un año he encontrado que se puede resumir de mi vida, todo lo realmente vivido está aquí, estuvo aquí y aquí se atesora. Puede sonar un tanto egoísta, desmerecer todo el tramo del cual he detallado algunas situaciones en las anteriores líneas, pero al final de todo qué es la vida?? Según el aspecto biológico es que “hace referencia a aquello que distingue a los reinos animal, vegetal, hongos, protistas, arqueas y bacterias del resto de realidades naturales. Implica las capacidades de nacer, crecer, reproducirse y morir, y a lo largo de sucesivas generaciones, evolucionar…” Y eso que nos dice? Que estamos aquí para reproducirnos, respirar, etc, etc.
Ahora bien, qué me dicen de vivir la vida? Del hecho de realmente sentirse vivo, de disfrutar cada segundo, cada minuto, cada detalle?
“ Vivir la vida es hacer lo que te guste mientras no afectes a otros.
Es salir, caminar, dejarte acariciar por el aire, es leer, es soñar, es compartir con los amigos lo que vives, es comprender a otros que no piensan como yo, es bailar, es ver una noche de luna llena, es caminar por la playa, es meterte al mar, es contemplar un atardecer o un amanecer, es caminar por un bosque, oler una flor, es la sonrisa de un niño, es amar y ser amado, es comer un chocolate o un rico postre, tomar un buen vino, comer un delicioso queso, estudiar y prepararte, tener un buen trabajo, tener una familia, tener una lindo hogar, ser agradecido con la vida y dar gracias a Dios por todo lo que tienes”
De aquello podría rescatar muchas de las ideas expuestas y decir que sí, después de todo he vivido. Un año vivo que comenzó a gestarse hace dos, una soleada mañana de equis del año equis, yo supervisor en la empresa en la que me desempeñaba, un poco agobiado del día a día, por aquel entonces conviviendo con una pareja con quien las cosas marchaban simplemente, buena convivencia pero no mucho más que agregar.
Dentro de mi quehacer en ocasiones me solicitaban para ser participe de los procesos de selección de personal, algo que para ser francos detestaba, eran tantas mis actividades que para mi encerrarme a entrevistar gente era sumar todo ese tiempo y añadirlo al final de mi jornada puesto que todo lo que dejaba de hacer en ese lapso eran cosas por resolver al final del día, a solas, cuando ya nadie quedaba en la oficina.
Pero algo cambió, esa mañana del 7 de Junio de 2010, dos personas a espera aguardaban en un par de sitiales frente al acceso de la oficina, mientras un compañero bailaba y celebraba vaya a saber qué sin percatarse de esas presencias. Me acerqué para hacerle saber de ello y llamarle la atención al ridículo que generaba, y algo de vergüenza ajena, también. En instancias como esa se trata de “aparentar” seriedad, a veces. Al girar la cabeza la vi, en realidad ni siquiera fue tan así como verla en su generalidad. Me clavé en su mirada, al notarlo volteó la cabeza y deshizo ese hechizo que empezaba a apoderarse de mi. Fue extraño, me perdí en el brillo de sus ojos.
Pasaron los minutos y la citaron a la oficina donde se efectuaban las entrevistas, me entregaron el curriculum donde leí su nombre : Giannina… me sonó tan musical. Y fui a cumplir el cometido, que podía salir mal, después de todo si ya había hecho mil entrevistas?
Me senté y ahí, esos ojitos una vez más… trato de revisar el curriculum mientras mis manos sudaban, ella miraba el entorno, y a veces de reojo se clavaban sus ojos en mi, eso era un encanto…diablos! No sabía que hacer ni decir… “cuéntame de ti”…típico.
Tuve la imperiosa necesidad de saber TODO de ti, me hallaba en ese embrujo del que no podía salir, y no quería dejarte ir, y no te iba a dejar ir. Hablamos, durante un rato, fuiste fiándote de mi y fui dejando de lado mis nervios, fue grato y vi como ese brillo de tu mirada conllevaba dolor, pena a ratos, tristeza …te pude llevar a hablar cosas que quizá no querías hablar pero confiaste en mi y eso terminó por seducirme.
Luego hube de dejarte ir sin antes prometer que ese lugar sería tu nuevo sitio de trabajo.
Me llamaron a la típica reunión para dilucidar quién sería la candidata a quedarse con el puesto, defendí mi tesis casi sin muchos argumentos, muchos creados por mí, mucho sacado de quién sabe donde..pero no te iba a dejar ir. Al final, me dicen “decide tú”…corrió un torrente frío por todo mi cuerpo y un alivio luego… de inmediato pedí se te diese aviso para verte a la mañana siguiente.
Pero te dejaron en otra dependencia, mismo edificio pero no con mi grupo… No importa, a lo menos estabas cerca.
Recuerdo que por esos primeros días monitoreaba tu asistencia, producción, errores, todo… Quería saber que te estaba yendo bien y progresabas. En mas de alguna ocasión te vi en el ascensor, y volvían mis nervios y casi alcanzaba tan solo a decir hola. Tu me veías como el tipo serio, el supervisor malo, el que trabajaba en el mismo piso de las gerencias. Siempre hubo esa imagen hacia mi, además del hecho que mis decisiones tenían poder, y cada vez que bajaba al piso 10 desde mi limbo lo hacía notar.
Nuestra primera instancia de acercamiento divertida, recuerdo fue el día de tu cumpleaños.
Yo ya tenía conocimiento de la celebración que se gestaba en el piso 10 a modo de sorpresa, nunca te lo dije, pero Renzo me contaba todo, y en más de una oportunidad fue mi informante. Bajé, con toda mi pulcritud y seriedad a la oficina y ustedes tenían la celebración en la oficina del fondo, fui en silencio y me aparecí por ahí, no puedo explicar tu carita de susto, me miraste y estabas toda sucia, con serpentinas en rededor, un gorrito, y casi tus ojitos pedían disculpas. En mi tono habitual te desee felicidades y que la pases muy bien, supe luego que quedaron con miedo al que dirá el supervisor, algo va a pasar, lo notificará a la gerencia? No, nunca, nada de eso, el enemigo no era yo, era el que tenías cerca. Yo solo me dediqué a reír al salir de la oficina, y volver a sonreír una y otra vez con tu carita.
Creo que el no haber visto consecuencias de la “fiesta” inspiró cierta confianza en ustedes, además del hecho que por ahí me comencé a acercar mas a ese grupo y pudieron notar que mi interés radicaba en las personas y tanto como pude ayudé cuando se me requirió.
Ya me dirigías el saludo cuando me veías, y hasta sonreías, quizá coqueta, quizá solo recordabas el incidente, quizá ya veías como te observaba, o quizá simplemente era la cara de estúpido que creo ponía al verte pasar.
Era tan mágico para mi, y ahora que lo recuerdo..aún lo es.
Y así el tiempo fue transcurriendo, entre saludos tímidos, sonrisas furtivas, miradas fugaces….
Conocerte era difícil, pero rescataba cada comentario, cada palabra, cada hecho y ya comprendía de tu fiereza y tu genio, me reía cada vez que me contaban de tus locuras y tus arranques de ira..quien lo iba a pensar.
Aún recuerdo la pelea que tuviste con tu supervisora cuando creíste que hasta ahí llegaba todo al terminar con su paciencia y ella partió al piso de la gerencia por respuestas ante el hecho. Y ahí llega a hablar conmigo y en vez de reprocharte le reproché a ella la falta de tino, de comprensión, de capacidad de escuchar y conversar, entre otras cosas y la mandé de vuelta a la oficina a solucionar el tema y no se hable más al respecto. Y así fue.
Cada día te iba conociendo más, y todo eso en ti me causaba intriga, tu misterio era mi desafío.
Pero faltaba algo, el momento o la instancia de enfrentarte y poder saber de ti de tus labios, con tus palabras, y se dio por fin la oportunidad.
Dentro de tus juegos y locuras un mal entendido te llevó a merecer un castigo de parte de la Gerencia Déspota, a la cual por única vez le he agradecido una imposición.
Como “castigo” te sacaron del grupo y te enviaron a mi cargo, a mi grupo, para aprender mi forma de trabajo y someterte a mi presión y metodología. Que risa, si supieran…
Y ahí estabas, con un desgano y apatía tremenda que no había visto en ti. Sentía que me odiabas pero no era el objetivo.
Opté por evitar confrontarte, y dejar que conocieras mis maneras y mi forma a punta solo de ser quien soy, sin máscaras. Fuiste notando que mi metodología era únicamente preocuparme de las personas por sobre todo y por ello la gente que me rodeaba trabajaba a gusto. Y poco a poco te fuiste adaptando y pasado unos días ya me saludabas de nuevo. Fue un período difícil.
Comencé a sentir tus miradas furtivas nuevamente y se apoderó el nervio de mi, de tenerte ahí tan cerca, era un manojo de tiritones cada vez que estabas cerca o tenía que interactuar contigo, más aún cuando debía hablarte, instruirte o explicar algo hasta sudaba…y se que lo notabas y, a veces, hasta jugabas con ello.
Así comenzó un jueguito de miradas y mensajes sin palabras, un coqueteo casi infantil, tímido, cohibido, casi a escondidas….
Buscaba el momento de estar cerca, y cuando lo lograba no sabía como escapar…me atrapabas con tu encanto y yo me volvía un torbellino de nervios, me volvías loco…
Pero nada podía ser perfecto, alguien ocupaba tu corazón y alguien compartía mi espacio, diez años de diferencia nos separaban y formas distintas de ver la vida, solo nos unía el dolor y la pena de lo vivido…a la larga, nos terminaría por matar…
“ Había que dejar al tiempo hacer mella sobre ese sentimiento o dejarlo fluir, quien sabe lo que podía pasar….”
“ Quisiera estuvieses a mi lado mientras dejo los recuerdos fluir para no olvidar ni un detalle de lo vivido juntos, la memoria es frágil… En realidad, sólo quisiera que estuvieses a mi lado… “

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