Hoy es un día distinto, no muy diferente al resto de mis días pero distinto al fin y al cabo. Ayer fue un día lleno de nostalgias y pensamientos errados, ideas que me hacían volar entre pensamientos de un idílico tú y yo, recuerdos vívidos como si todo fuese aún y nunca hubiese de acabar. Pero la realidad está ahí aunque con todas mis fuerzas le reniegue y me aferre a mis sueños con la vida que me queda aún. Llevo días en que no soporto el cansancio, no puedo dormir y siento como el tiempo corre por mis venas agotandome poco a poco sin dar tregua. Las mismas melodías que ya has de conocer acompañan mis pasos y resuenan una y mil veces..."los recuerdos no me alcanzan, pero me mantienen vivo". El cigarrillo se encarga de mis pulmones, el recuerdo de mi corazón y el tiempo de mi, está todo más que dicho al parecer.
Necesito una imagen, una señal, un algo a que aferrarme y aunque no le encuentro no pierdo la esperanza, pero maldita sea! , todo lo relaciono a tí y no tengo más esperanza que no seas tu. Ayer a la hora del almuerzo caminé hasta la esquina de general Mackenna, a la salida del metro por donde habitualmente saliamos por las tardes e hice todo el recorrido que solíamos hacer juntos cada tarde, siguiendo nuestros pasos, nuestras huellas hasta la plaza del metro Santa Ana y en uno de los mismos bancos me fumé un cigarrillo con tu nostalgia, creí verte una decena de veces, pensé también pisarías nuestros pasos o recordarías nuestras huellas. Solo mi estúpida imaginación.
De vuelta tomé por Amunategui hasta quedarme de pie frente a esa esquina donde nos besamos por primera vez, Amunátegui con Santo Domingo ese 30 de junio por la noche.... segui paso entrando por Teatinos hasta el 666, frente al lugar donde vivía Blanca, ese lugar donde furtivamente nos amabamos a escondidas y en silencio, esas calles, esas esquinas, esos recuerdos...mi vida.
Fue un día triste, quizá mas que el resto y como si el recuerdo se ocupase de llamarte y traerte a mi, de vuelta a casa me escribes para hacerme saber que estuviste frente a mi, viéndome, y no fuiste capaz de acercarte y regalarme un momento, una caricia, un abrazo, el poder mirarte a los ojitos, volver a sentir el galopar de mi corazón, no..no pudiste. Te traje a mi con el pensamiento pero no fue suficiente, tus muros y tu olvido son mas fuertes que el amor que aún siento y como colmo mal interpretas todo, sacas a relucir tu enojo, y vuelven los mismos sentimientos a cero y la pena, y el dolor, y el llanto toman su lugar en mi espacio vacío y todo retorna a cero, mismo lugar, mismo vacío, misma sensación y una vez más acabas de salir del departamento y cerrar la puerta. Quizás ya es suficiente..quizás demasiado. Quizás deba dejar el reloj simplemente correr y dejar que la vida haga de mi lo que desee, quizás solamente deba...., en fin. Quizás.

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