XV Imágenes locas por mi cabeza
Podría describir tantos
momentos, buenos, malos, risas, llantos, debía adaptarme a tu mundo y tus
vicios de personalidad. Pero estaba dispuesto a todo por ti.
Recuerdo que solía arrancar
por algunos segundos para verte cuando estabas donde Blanca, recuerdo nuestras
visitas secretas en el departamento, recuerdo que a poco de estar juntos te
sentías insegura y rompiste conmigo, llevábamos quizás un par de semanas.
Recuerdas que esa noche te llore casi por una hora al teléfono y sentaste por
primera vez la indiferencia hacia mí. Quizá ahí debí aprender a estar
preparado, pero estaba tan empeñado en volver a ti y que me necesitases que no
pensaba en nada más.
Se vinieron momentos mágicos,
detalles que no habré de detallar aquí por si alguien más los leyese.. Sólo
para ti y para mí, tu mano en mi mano, mi miedo, mi timidez, un par de copas de
cerveza y la música que no me gustaba…
Tiempo, días, una cita,
copas, la azotea..tu..yo…magia, aprendí a llorar por felicidad, aprendía que
también por ello podían caer lágrimas, y era una sensación extraña. Se me
hinchaba el pecho, tanta felicidad no me era real, tanta magia, tanta vida, y
tan solo gracias a ti.
Recuerdo nuestras visitas
furtivas, esas noches juntos donde si algo no importaba era dormir, recuerdo
como te gustaba que te atendiera con comiditas, las tardes, el sillón, la
alfombra… Deseaba con ansias cada momento de estar juntos.
Recuerdas el día que íbamos
al museo y estaba cerrado, ese día vestías de blanco y me encantó como te
veías, nunca más te volví a ver así, esa tarde finalmente la pasamos junto en
el departamento, recuerdo cada imagen de ese día..ahora me embarga la pena de
solo recordar, tu piel, tu aroma, tu y yo recostados ahí, tan juntos….
Pero nos vengamos del museo y
logramos esa visita, te acuerdas de esa tarde? Yo tratando siempre de enseñarle
tantas cosas y que conociera de todo, vimos a los indiecitos del sur, planetas,
dinosaurios, animalitos disecados, te gustan tanto los pingüinos y ahí estabas
frente a ellos como una niña, tus ojitos brillaban y se perdían en esos fondos
azules de los paisajes, te conté la historia del hombre pájaro…te reíste tanto
mientras jugaba a ser mono tras la vitrina de los gorilas y la gente que pasaba
también se reía de mi, no importaba nada, tu sonrisa me llenaba de vida, luego
fuimos a caminar por el parque, conociste el vivero y vimos a unos jóvenes tocando
bazucadas y tu ahí de pie tan seria, lucía hermosa. Como siempre. Atesoraba una
foto de ese momento, la que me fascinaba, pero la borraste, junto a tantas
otras. Aunque dichas imágenes las guardo como mi mayor tesoro en el corazón. Vestías polera negra con delgadas tiritas,
calza negra y un short de jeans sobre esta, zapatillas negras, tu infaltable
banano y llevabas lentes oscuros, hacía mucho calor ese día y recuerdo que
hicimos una guerra de agua mientras buscábamos la salida del parque… Lindo
todo. Luego nos fuimos a la estación central donde pediste un sándwich inmenso
que no podías comer, y estabas toda cochinita!!…mi chiquitita, me encantan
todos esos detalles suyos, cuando te mostrabas tan niña hacia mí, y jugabas… Y
con todo ello, que pasó?
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