XVII Hogar, Dulce Hogar
Tendría tanto que expresar de
éste hermoso período de mi vida, esa última mitad del año más hermoso de mi
existencia pero tengo tantos sentimientos encontrados y tantas dudas al existir
que quizá todo lo que deseo no quede plasmado del modo que deseo. Trato de
imaginar cada momento y son tantos hermosos recuerdos, detalles, miles de
detalles que se vienen a oscurecer con momentos de ira y odio, recuerdo tu
carita dulce cuando llegaste, recuerdo tu mirada ese primer día cuando llegamos
y viste el departamento, tanto como recuerdo la forma en que me miraste ese 13
de abril mientras cerrabas la puerta.
Todo comenzó con tantas
ilusiones, recuerdas cuando íbamos comprando esos pequeños detallitos para la
casa? Disfrutábamos tanto de ello, largas caminatas buscando esa pequeña cosita
que simplemente queríamos. Solo por placer o simple capricho. Éramos tan cabros
chicos en esas pequeñeces.
Recuerdo que solía llegar con
pequeños engañitos, cosas a veces insignificantes pero solo por que recibieses
algún presente de mí y supieras que te pensaba todo el día.
Estuviste largo tiempo sin
trabajo y eso comenzó a afectarte. Trataba de apoyarte y ayudarte en lo que más
podía. Y como tu dices, me volví un huevón cagado. Y si, es cierto, necesitaba
primero que mantuviésemos nuestra casita, segundo que no nos faltase de comer,
tercero que nada te faltase y cuarto contar con alguna provisión en caso de
alguna emergencia, y así fue. Ello nunca faltó gracias a ser cagado. Me hubiese
gustado que también hubieras tenido más tiempo para hablarme, comunicarme tus
porqués y no encerrarte en la angustia y desesperación de no encontrar trabajo.
Hoy amanecí
recordando nuestro pequeño paseo a la playa, estábamos ahí solos tu y yo, lejos
del mundo ruidoso. Recuerdo el viaje de ida, primero no sabíamos como llegar ni
en que bus irnos, teníamos tan solo referencias del lugar donde debíamos
llegar.
Nos dimos cientos
de vueltas por el terminal hasta que logramos encontrar los buses que llegaban
hasta ahí, y ni siquiera sabíamos donde ibamos a llegar, era todo incierto,
pero no importaba, íbamos a ser tu y yo solitos unos días.
En el camino para
allá jugueteábamos, hablando de la vida, veíamos videos de Internet para hacer
el viaje más corto. Aprovechaste hasta de dormirte por un ratito… adoraba verte
dormir apoyada en mi, acariciarte, jugar con tu pelo, cuidar tu sueño…
Después recuerdo ya
cerca íbamos pegados en el mapa por el teléfono para no perdernos, y tu me
ponías canciones bailables mientras yo insistía con las románticas.
Llegamos y aún así
perdidos pudimos dar con el departamento, solitos ahí frente al mar, nada más
que tú y yo y el ruido de las olas.
Como buen
matrimonio organizado, ordenamos, fuimos de compras, caminamos un rato y nos
fuimos a descansar, sería un largo día.
A la mañana
siguiente esa hermosa caminata juntitos a Isla Negra, donde tomamos tantas
fotitos por los roqueríos, los pequeños prados, la playa , tan felices juntos
disfrutando de ese mundito solo para nosotros y mi chiquitita que termina con
su patita herida. Me daba tanta pena ver lo delicado de tus piecitos.
Y hablando de
piececitos, amo tu cuerpo y tu hermosa figura, nunca olvido la imagen de ti que
fotografié y también borraste de mis recuerdos, cuando se hacías la pedicura
sobre la cama matrimonial, llevabas esa pequeña camiseta blanca y ese ajustado
short de jeans. Lucías maravillosa y sensual, estaba embobado (siempre me
tuviste así) observándote. Recuerdo aún cada milímetro de tu piel. Y como
sentías cuando te recorría a besos y acariciaba. Cada momento era mágico.
Ese par de días
caminamos y regaloneamos harto, cocinábamos juntos, hacíamos aseo, salíamos de
paseo y disfrutábamos de ello como si cada día fuese el último….
Aún está dentro de
mis planes volver y comprar la cruz de madera, esa que tanto te gustó, la que
vimos en los puestos de artesanía de la entrada de Isla Negra, ahí donde nos encontró una pequeña llovizna…
Nos amábamos, tanto
mi vida….(y aún lo hago..pero ahora para mía cada día es como el primero sin
ti, y cada nuevo amanecer, cada día vuelvo a cero, como si fuese ayer cuando te
fuiste…)
Todo comenzó lleno de sueños
y anhelos, pero como todo no iba a ser fácil. Tu ibas en mal pie laboral y
ello, sumado al hecho que el tiempo pasaba y no lograbas estabilidad laboral
fueron haciendo gran daño en la personita que solías ser, el stress y la
preocupación fueron más fuerte que tú, y esa inestabilidad te afectó a tal
punto que emocionalmente no lograbas encontrar un centro. Y todo se hizo
desbarajustes y caos, te agotabas de todo, y todo era motivo de irritación. Y
fallé, debí buscarte y hablarte más. Debí luchar y abrazarte más.
Debí…simplemente debí. Y no pude, mi paciencia se puso en mi contra y no pude
con ello, ya no podía ser tu enemigo y no podía contra ello, no podía quedarme
en silencio mientras nuestro mundo tan lleno de magia y de amor se desmoronaba
y más de una vez también levanté la voz. Cimentamos un camino sin retorno, un
camino que tu comenzaste a transitar y seguiste su huella…yo me quedé ahí de
pie, en silencio.
De un tiempo en adelante ya
nada era igual ni sostenible. No había motivos para discutir pero nos los
inventábamos. A pesar que recuerdo
cuando te fuiste a trabajar al centro te sacabas la mugre esforzándote en ello.
Llegabas tan cansadita por las noches que yo salía del trabajo y corría al
departamento para hacer el aseo hecho y esperarte con la comidita preparada
para que solo llegase a comer, bañarse y descansar. Y te dormías, y te
extrañaba tanto, y me hacías tanta falta, recuerdo que varias veces me retaste
por no “querer” (poder) irte a buscar al trabajo. Luego volviste a trabajar a
Quilicura me quedaba en pie a las 5 de la mañana para solidarizar contigo. Y
llegabas tan o mas cansada que antes, y traté de mantenerte el ritmo y tratar
de seguir haciendo las mismas cosas pero ya eras diferente. No me sentías, no
estabas. Me hacías falta mucho , demasiado. A éste período se sumó la
enfermedad de tu mamá en que los fines de semana tampoco eras para mí, corrías
de un lado a otro, a veces casi como si yo no existiese, tus ojitos pasaban
junto a mí muchas veces sin verme.
Sentía que todo se hacía caos
en mí, tenía esa imperiosa necesidad de tenerte a mi lado mientras te veía ir y
venir… Recuerdo que después de varios intentos tratamos de solucionar las
cosas, y te di opciones pero parecías no escucharme, solo te quería ahí,
conmigo, de vuelta… a mi chiquitita. Ahí fue, en esas conversaciones mientras
todo se desmoronaba cuando hicimos ese acuerdo del cual te hablé y no
entendiste. Recuerdas no pelear más? Tratar de conversar y resolver
diferencias? Tengamos..por fin un fin de semana perfecto, sin los fantasmas de
las peleas de cada fin de semana en tu casa?
Ese fin de semana fuimos a un
cumpleaños el sábado, sin sociabilizar mucho pero fue bien, en casa de mi
familia, sin problemas…tarde por la noche a la casa y descansar. Al día
siguiente fuimos a almorzar con tus papás, todo bien, todo perfecto, estábamos
a punto de completar un fin de semana perfecto, por fin. Esa era mi gran
esperanza, mi gran anhelo, el primer paso para recuperar lo perdido, mi fe por
completo estaba depositada en ese par de días. Y llegó la noche, llegamos a la
casa y todo perfecto. Fuiste a guardar la ropa tendida, yo a cocinar algo
rápido y limpiar la cocina. Terminé antes y decidí guardar mi ropa para
ayudarte y terminásemos antes. Y ese fue el detonante. Que soy igual que en tu
casa! Que cada huevón se preocupa de lo suyo no más! Habías guardado todas las
ansias del fin de semana y no pudiste soportar que fuera perfecto, 11 de la
noche del día domingo y sin razón se desmorona todo, y todo lo antes dicho al
suelo. Fue tanta la pena, rabia, frustración que te dije “Te ponís tan hue´ona
a veces, si es lo que quieres mejor agarra tus weás y te vai pero no pretendo
seguir así”….
….dicho y hecho, al día
siguiente tomaste tus cosas y te fuiste.
Desde ese día toda mi vida,
mi espacio y cada segundo es una completa desolación. Vivo en desesperanza
soñándote, pensándote, necesitándote, deseándote…. No puedo ni quiero vivir
así. He caído hondo y sin poderme levantar. Mi cabeza me juega trucos, creo
sentirte, verte. Sueño despertar y verte como cada mañana. Sueño que esto es un
mal sueño y debe pasar. Todo es nada a mi alrededor, no tengo vida sin ti. Todo
lo que era o solía ser se fue en tus manos…y sigo aquí.
“ Parece mentira pero escribo
sin ti,
Parece mentira te escribo y
no sé de ti,
Parece mentira pero escribo
para ti,
Pero aun parece mentira que
mis poemas son por ti.
Entonces qué sentido tiene la
vida sin un amor,
De qué sirve ser poeta y
tener letras para amar,
Si no hay por quien velar en
días y noche,
De principio
a final, para amar de verdad.
Mis poemas son un desierto
sin ti,
Un poeta sin un amor es como
morir lentamente,
no se si he de vivir por no saber si me lees,
porque simplemente solo escribo para ti.
no se si he de vivir por no saber si me lees,
porque simplemente solo escribo para ti.
Tan solo con amor me vuelvo loco, y solo,
soy un poeta sin tus besos,
soy un poeta sin tu cuerpo,
porque soy un poeta solo si no estás.
Te amo porque te escribo,
Te amo porque no estás,
Te amo porque tengo fe en ti,
Te amo porque eres lo mejor
del amor.
Pero sé que todo es un
desierto,
Dónde me falta el agua de tu
amor,
La sombra de tu cuerpo,
La esencia de tu alma,
Y el paraíso de tu corazón.
Y aun
con amor te escribo,
Aun cuando se que no tengo tu
amor,
Soy un poeta que escribí para
ti,
El poeta que espera por ti,
Soy las palabras que nacen de
mí aunque no me leas,
Espero la felicidad de
tenerte con la esperanza de mis poemas,
Le pido a Dios que no dejes
este amor tan solo y que te espero pronto.”
Vimos cosas que no eran donde
no las habían, invitamos a pasar a nuestro pequeño hogar a la desconfianza, la
sentamos en nuestra mesa y la dejamos rescostarse con nosotros en nuestra cama,
la invitamos a participar de nuestra vida, par de tontos. Dejamos que toda la
magia que había entre nosotros, el brillo en nuestras miradas y todos los
sueños se fuesen diluyendo lentamente por culpa de nuestra estupidez, más no el
amor en mi, jamás dejé que se fuera, quizá muchas veces hube de esconderlo y
dejarlo bajo llave mientras el ego o el rencor se hacían presentes, mis únicas
armas ante tu ira e idiotez…
** entiéndase por idiota el sentido original de la
palabra, de persona egoísta que todo era para y pensando en sí misma
Y a pesar que siempre supe
que esa forma de actuar era tan solo una máscara para ocultar lo débil y frágil
que a veces te sientes y por ello generas murallas inalcanzables a tu alrededor
o simplemente arremetes con toda tu agresividad, solo para no mostrar un poco
siquiera de tu vulnerabilidad…aún a sabiendas de ello me dejé vences, me dejé
llevar, arrastrar y derrotar, y me volví frío, insensible a veces y distante,
olvidé detalles, olvidé canciones, perdí la paciencia y me hice ver arrogante,
orgulloso….Necesitaba de algún modo ocultar el hecho que todo lo que nos estaba
pasando me estaba destrozando por dentro, que no podía más vivir con ello, que
necesitaba a gritos tu amor y no tu desprecio, que quería caer de rodillas al
suelo e implorarte que no me dejaras, que te quedaras junto a mí, y lo hice
cuando te decidiste ir…y lo hice mil veces más como un niño cuando no estabas…
Me inventé una máscara para que no vieses lo frágil que me sentía ante ti….
Pero tuve la deferencia de destrozarla a pedazos con cada lágrima que dejé
salir suplicando que no te fueses…y de que sirvió?
No hay comentarios:
Publicar un comentario