miércoles, 23 de octubre de 2013

"Medio y un año de vida" III Buscando algún Por qué?

III Buscando algún Por qué?



Un marino frustrado. Sí, un marino con su sueño frustrado… Esa es la única razón que he tenido, se me ha esgrimido o que se yo, pero se supone mi viejo iba a entrar en la Escuela Naval de Valparaíso que era su fantasía de por vida, para lo cual debía estar soltero y sin hijos…pero el muy huevón pisó el palito y lo pillaron. Cagaste te mandó saludos!, creo que le dijeron y ahí parte la historia. Sueño no realizado, futuro frustrado, hija e hijo y familia por sustentar. Huevón fiestero, mujeriego, orgulloso, rencoroso en esa posición, difícil tarea….
Igual tenía buena pega mi viejo y viajaba harto, de repente dice que me llevaba al cajón del Maipo para yo pudiera conocer la nieve. Ni siquiera me acuerdo..era muy chico, la verdad no recuerdo ese tiempo en que me “quería”, típico que en las reuniones familiares (las pocas, que han sido principalmente producto de los velorios de quienes van quedando en el camino) te dicen te acuerdas de?, o te acuerdas de tal?, y uno dice si, si me acuerdo para terminar luego con el temita y cortar esas infinitas historias de tíos y abuelos.
Nunca supe como se gestó lo que vino, no se que se vivía en ese momento, ni sé como pasó al fin pero sucedió que a mi viejo le salió buena pega en el sur y ahí nos vimos con él viviendo en alguna especie de residencial sureña, una pequeña pieza mi viejo, mi hermana y yo…. De repente como que ahí se encienden mis recuerdos.
Tuvimos que mudarnos de colegio también, a una de estas escuelitas con numerito en el sur, salita de madera con una salamandra en medio, muy acogedora. Conocí muchas lindas personas ahí, la verdad aprendí a valorar a las personas por quienes son gracias a ese grupito con el que intentaba estar el mayor tiempo posible para no pasarlo en “el hogar”.
Las cosas no fueron yendo del todo bien y no se por qué, de entrada mi viejo se hizo alcohólico en exceso, era raro verlo sobrio y todos los motivos de sus enojos, frustraciones y rabias se llamaban yo. Nunca mi hermana, nunca la mosquita muerta de mi hermana. Siempre el más huevón, dicen…
Recuerdo haber aprendido a lavar, planchar, cocinar casi a modo de supervivencia porque no había quien más lo hiciera, también recuerdo que siempre me gustó estar presentable y limpiecito. Zapatitos brillantes y corbatita ordenadita, justo al centro para irme al colegio. De apoco fuimos sabiendo de mi mami, por cartas, encomiendas..me acuerdo me mandaba los juguetitos de moda, a veces los que más quería…transformes, thundercats, halcones galácticos, los autitos en maletas de Copec! Ese se hizo mi mundo..andar por ahí con mis autitos, los que con el tiempo aprendía a martillar e incendiar fingiendo accidentes, quizá tenía ganas que a mi me pasara….
Al tiempo que fui sabiendo de mi mami también fui sabiendo de otras mamis….
Mi viejo en su afán de locura metió cada cosa que se encontró por la calle a nuestra casa (a estas alturas ya arrendábamos una casita) a la que con la carita llena de risa había que decirle mamá, de lo contrario por lo bajo podían darte vuelta la cara de un palmetazo… al final de cuentas siempre había algún motivo para ello….
Esta casita me gustaba harto, en el patio tenía aun árbol por el que se podía llegar al techo, como también tenía un espacio bajo la casa como de 50 cms…los cuales se hicieron mis lugares favoritos para pasar las tardes leyendo o dibujando lejos de la triste realidad. También eran los lugares donde se acababa mi valentía y solía desahogar en llanto porque jamás dejé que mi viejo me viera llorando frente a él a pesar que me sacara la cresta a correazos, o patadas pero jamás lo dejé verme llorar. Era algo casi militar, y ahora que lo pienso bien quizá por eso nunca dejó de hacerlo, a lo mejor le hallaba el gustito a ello.
Por aquel tiempo nació mi amor por la música, uno de los pocos panoramas que tenía era ese y recuerdo haber hecho una batería con las ollas en el patio mientras mi viejo no estaba…hasta el día que me pilló y con el mismo “bombo” me dio en la espalda…eso dolió. Quizá por ello nunca dejé el sueño de tocar batería…por rebeldía. Mire no?, ahora que escribo estas cosas voy sacando tantas conclusiones….

Era crudo vivir en el sur, mucho frío, mucha lluvia, había que estar encerrado en la casa y viéndonos las caras, poniéndole sonrisitas a las mamis mientras el viejo chupaba sentado en el living, no había más opción (o mejor opción) que irse temprano a la cama, mal que mal era mejor dormir un rato mientras algo de sobriedad le quedaba, puesto que luego vendrían las peleas y los gritos y podías ser levantado “de una oreja” sin razón…sólo por diversión. Si tenía suerte se iría a la cantina con lo que podría haber más descanso, eso hacía que el show comenzara más tarde nada más.
Este espectáculo se repitió una y mil veces, una y mil noches…sin parar.





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