miércoles, 23 de octubre de 2013

"Medio y un año de vida" VII Imágenes de la media edad

VII Imágenes de la media edad

No se en que momento todo cambió, quizá el haber encontrado dichoso documento hizo que las cosas fuesen más comprensibles para mi y mi hermana, y a su vez le haya sacado un peso de encima a la atribulada cabeza de mi viejo. Además del hecho que a esas alturas ya había conocido a una persona que finalmente dejaría una enorme huella en mi vida. La primera mujer que reconocí como mamá era hija de obrero y dueña de casa, gente de campo, de sur…esa clase de personas que exuda amor y cariño por cada por del cuerpo y que con capaces de recomponer el día con solo un gesto, un abrazo o una mirada. Así eran ella, sus padres y su familia. Amor incondicional, ese que llevaba toda una vida buscando y necesitando.
Ella llegó al seno de mi familia por esas simples casualidades de la vida, mi viejo al principio trato de aparentar la vida perfecta, recuerdo que nos decía como actuar, que decir o que hacer para dar una buena impresión, toda una artimaña muy bien planeada para su conquista. No contaba que ella caería primero de amor ante la timidez de mi hermana y la necesidad afectiva de mi (solía pasar pegado a sus faldas). El cariño y cuidado que nos profesaba era inmenso, y como un libro abierto nos dejó ser parte de sus páginas y escribir un capítulo en su historia, nos acogió en el seno de su familia que a la larga sería la única que podría conocer y considerar como tan el todo el trayecto de mi vida, primos, primas, tíos, tías por doquier…hasta el día de hoy recibo una que otra comunicación con el afán único de saber de mí… aprendí con el tiempo a ser tan solo y distante que a veces ni siquiera me doy el tiempo de elaborar una respuesta, por simple que ello sea y me odio por ello..y con ello odio a unos cuantos también.
Ella llegó para plantearnos una vida perfecta, y enseñarnos a vivirla… nunca había llegado a casa y había encontrado comidita preparada, calientita y la mesa servida…o la ropa lista para el colegio, el desayuno por las mañanas y un beso de despedida al umbral de la puerta… Sus regaloneos culinarios con tanta delicia sureña que solía preparar… me mataba con los alfajores (solía levantarme en silencio por las noches y llevarme alguno a la cama), kuchenes, pasteles, tortas…se me hace agua la boca.
Todo era perfecto hasta que mi viejo se dio a conocer tal cual. Comenzaron los problemas, las salidas sin regreso con los amigos, las llegadas borracho y las peleas de por medio, pero algo había cambiado…estaba ella y ya no podía levantarme la mano por que sí. Ella se convirtió en el muro que separaba el odio y los rencores de mi viejo con mi mundo de niño, que comenzaba a conocer. Recuerdo la primera ocasión que mi viejo logró ponerme la mano encima en su presencia (en realidad la correa) ella me tomó del brazo, me llevo a la pieza, empacamos ropa y nos fuimos donde sus padres, por mas de una semana en que veía a mi viejo por la ventana del segundo piso, parado ahí en la calle por las tardes “sufriendo” y suplicando que volviéramos. Eso me generaba cierto morbo, hasta casi podría decir que me gustaba. Ella cedió siempre. Pero no sin condiciones e ir generando cambios. Se fueron acabando las saliditas y aumentaron las responsabilidades. Hizo cambiar los golpes por la indiferencia hacia a mi y lo prefería, de todos modos me importaba nada saber de él. Y así, fui conociendo el amor de una mamá, con todas sus letras. Solíamos irnos a la cama antes de la llegada de mi viejo y llegué a pasar 15 días sin verlo…demasiado contento. Y el tiempo trajo a nosotros a otra media hermanita, cuando mamá quedó embarazada. No sabía que pensar, estaba feliz pero a su vez preocupado, no fuese ello a generar más stress? No fuesen a cambiar las cosas? Solo había que esperar.
Todo resultó para mejor, ese fue su regalito mimado, y con ello al parecer también aprendió el valor de la familia y podría decir que hasta casí intentó acercarse a nosotros, a esas alturas ya tarde porque mi vieja había logrado generar la instancia para que nos viniésemos a Santiago de forma definitiva, pasando por sobre lo que decidiese mi viejo o su pareja, sin importar nada, al perecer a esas alturas recién vino a enterarse lo que estaba viviendo su hijito, al que por años no le creyó las historias de maltratos, eran fantasías mías (y por años siguieron así). Y para ser franco, como iban hasta ahí las cosas, quizá fue la peor decisión.
a lluvia, había que estar encerrado en la casa y viéndonos las caras, poniéndole sonrisitas a las mamis mientras el viejo chupaba sentado en el living, no había más opción (o mejor opción) que irse temprano a la cama, mal que mal era mejor dormir un rato mientras algo de sobriedad le quedaba, puesto que luego vendrían las peleas y los gritos y podías ser levantado “de una oreja” sin razón…sólo por diversión. Si tenía suerte se iría a la cantina con lo que podría haber más descanso, eso hacía que el show comenzara más tarde nada más.

Este espectáculo se repitió una y mil veces, una y mil noches…sin parar.





"Medio y un año de vida" VI Una Breve Pausa

VI Una Breve Pausa


A contar de ello comencé, a lo menos a tener la instancia de poder visitar a mi familia todos los veranos durante el período de vacaciones, sin peros ni excusas. Ahí comprendí quien era ese amigo que me llevaba a veces en enormes camionetas a trabajar fuera de Santiago a modo de paseo, o que los fines de semana por las mañanas me llevaba en bicicleta a la lechería por leche fresca, o con quien solíamos pasar tardes enteras sobre la cama jugando Atari…todo ello, pequeños recuerdos que aparecen a medida que voy redactando estas líneas, son recuerdos difusos en el tiempo, entre mis ires y venires a la capital… Ese mismo hombrecito es el papá de tres medio hermanas en la actualidad, y alguien que a pesar de grandes caídas hoy por hoy se que es capaz de darme un golpecito en la espalda y decirme que siga adelante, tengo tanto recuerdo vagando en la memoria, tanto que prefiero solo dejar ahí, no vale la pena a veces hacer tanta mención de tanto detalle, prefiero no transformar esto en relato de dolor y tortura… tan solo en un conjunto de vivencias de las que hay algo por rescatar…
ubiese entendido nada de ese peculiar lenguaje, pero si, lo entendía. Era un acta de nulidad de matrimonio, la de mis padres.

No pude más que esperar la llegada de mi padre al final del día, inundado en rabia, lleno de dolor al punto de quebrarme por completo, necesitaba una explicación, un por qué??
Llegado el momento, entra por la puerta y me paro decidido frente a él, con el papel en la mano, me mira y lo levanto cerca de su rostro para que lo vea… Me mira, alza la mano y me da una cachetada que me dejó en el suelo…tomó el papel, lo echó al fuego de la cocina a leña, y siguió hacia su pieza…mientras me decía : “no te metas en huevadas”… Me di el lujo de escupir la sangre de esa cachetada sobre una de sus vestimentas de trabajo. Sin más.
Nunca recibí una explicación.


"Medio y un año de vida" V Sigo encontrando preguntas, más no respuestas

V Sigo encontrando preguntas, más no respuestas


Esas eternas tardes de ratoncito de biblioteca se me hicieron una costumbre necesaria, devoraba libros a la luz de mi lamparita artesanal, creada por mí para ese espacio solo mío. Había que ser acróbata para llegar al entretecho por ende era un lugar destinado solo para mí. Ahí llegué a guardar cajas de libros, mi mamá en sus encomiendas siempre añadía libros los que automáticamente iban a parar a mi refugio.
Había dos cajas que nunca escudriñaba, mal que mal tenía demasiados libros para entretenerme. Una caja eran libros heredados de mi abuelo paterno, su colección de Selecciones del Readers Digest, que me encantaban. Y la otra, con cosas de mi viejo, revistas Topaze, el Adiós Al Séptimo De Línea completo y otras cosas de soldados e historia. Ahí hallé una edición de la historia de Chile que simulaba un diario, muy entretenida para mi, por lo que me quedé pegado a la lectura de ella. Después de un par de día pasando sus páginas aparece un documento notarial, de lo que entonces mucho no entendía y comencé a leer…si no hubiese antes leído el Quijote quizá no hubiese entendido nada de ese peculiar lenguaje, pero si, lo entendía. Era un acta de nulidad de matrimonio, la de mis padres.
No pude más que esperar la llegada de mi padre al final del día, inundado en rabia, lleno de dolor al punto de quebrarme por completo, necesitaba una explicación, un por qué??
Llegado el momento, entra por la puerta y me paro decidido frente a él, con el papel en la mano, me mira y lo levanto cerca de su rostro para que lo vea… Me mira, alza la mano y me da una cachetada que me dejó en el suelo…tomó el papel, lo echó al fuego de la cocina a leña, y siguió hacia su pieza…mientras me decía : “no te metas en huevadas”… Me di el lujo de escupir la sangre de esa cachetada sobre una de sus vestimentas de trabajo. Sin más.
Nunca recibí una explicación.


"Medio y un año de vida" IV El José

IV El José


Por aquel tiempo conocí a un personaje gigante en corazón pero pequeñito en tamaño…el José. Nada más que eso…el José. Me llamaba la atención porque iba en mi curso y se sentaba al rincón, lejos de todos. Bueno, para ser correcto eran todos los que se apartaban de él por que siempre iba desaseado, desordenado, con ropas rotas y sus cuadernos en la mano.
Me intrigaba su soledad, su distancia, a veces parecía un niño lobo, de esos de las películas que cuando te acercas se pone en alerta, listo para atacar.
Varias veces en los recreos trataba de estar en los mismos lugares e intentar hablarle pero al ver invadido su territorio, refunfuñaba, hacía gestos y buscaba otro lugar…
Creo que esto se repitió durante todo el primer trimestre….
Recuerdo que un día invadí su lugar favorito, bajo el alero del techo de una leñera que había en el patio del colegio, yo con mi tazón de leche caliente y galletas bajo el techo mientras llovía torrencialmente … de repente aparece por un costado corriendo a refugiarse sin notar que estaba yo ahí… al verme y ver su lugar favorito invadido, sus ojos se llenaron de fuego y lo invadió una ira silenciosa… dio algunos pasos para apartarse como si contara la cantidad de pasos a la que debía estar del resto del mundo y el cálculo no le convino porque quedó parado ahí, a un par de metros de mi pero bajo la lluvia, el alerón del techo no lo alcanzaba a cubrir… y a esa pequeña distancia, con sus escasas ropas me miraba, parado bajo la lluvia mientras yo, bajo el techo, abrigado con mi tazón de leche y mis galletas…. Sentí una pena, frustración, rabia tan grandes que no se me ocurrió nada mejor que gritarle si acaso era huevón!!! Me quité la parka y la dejé en el suelo, al lado el tazón de leche y las galletas…y me fui de ahí….sin mirar atrás, caminando bajo la lluvia. Le devolví su territorio y dejé ofrendas por mi osada invasión.
No volvió a la sala de clases esa tarde, debió arrancarse (se solía hacer allá) y no le volví a ver el resto de la jornada.
A la mañana siguiente, sobre mi silla mi parka, recién lavada y perfumada. Sobre mi mesa, mi tazón plástico, limpio y con algunos caramelos dentro. Bajo el una nota, con una letra poco legible, casi de niño de kinder (íbamos en séptimo) que rezaba “gracias”.
Así nació una amistad que me acompañó por mucho tiempo y fue en parte un refugio a la miserable vida que yo creía llevar….
José poco a poco se me fue acercando, muy tímidamente, solíamos sentarnos y compartir la colación, mirando el horizonte y casi sin decir palabras. Solía darle mis almuerzos y colaciones porque normalmente no llevaba nada para comer. La hora de la leche en el colegio era mi alivio para el hambre que pasaba en el día por darle mis alimentos pero en realidad, a veces con el alma llena se apocan otras sensaciones.
No le gustaba hablar de la familia, de la casa, era un tema casi tabú para él…un día sentados a partir de nada me puse a contarle mi vida hasta ese punto, uno se imagina que si vida es lo peor cuando no conoce otras realidades y puede que sea así, pero nos acostumbramos a nuestras realidades que cualquiera que parezca distinta y cruda nos va a resultar peor. En aquel tiempo mi vida era la peor del mundo hasta que conocí la realidad del José, ahora ya grande ratifico, la mía era la peor.
José vivía con su mamá y dos hermanas pequeñas en una mediagua. La mamá tenía una enfermedad a la espalda y no podía trabajar por lo que recibía una pensión, que de todos modos era insuficiente, por lo que el José en las tardes trabajaba en lo que se presentase.
Changuitas le llamaban en el sur a esos trabajitos esporádicos.
Para matar mis tardes comencé a acompañarlo en esas aventuras, salíamos a recorrer las calles, lloviera o hiciese frío, no habían peros porque de ello dependía la comida o el abrigo en la casa. Los días que no habían changuitas y no había lluvias era la oportunidad propicia para ir al vertedero municipal a escarbar la basura. Era una aventura increíble para nosotros, jamás se podrían imaginar la cantidad de cosas que ahí se pueden hallar, ropa, muebles, electrodomésticos, juguetes, peletería, y gratis!! Un verdadero paraíso para un niño!
Los trabajos habituales eran empaquetar en el súper o llevar los carritos, pintar casas en el barrio cuico de Nestlé, cortar pasto, limpiar jardines o lo que mejor pagado, para los días de lluvia nos uniformábamos con bolsas de basura y partíamos a seguir los camiones que repartían leña. Éstos típico dejaban la leña afuera de las casas y para evitar que se “pasaran de agua” necesitaban entrarla rápido a los lugares destinados para ello y ahí estábamos nosotros para cumplir la tarea. Podíamos hacer varias de éstas pegas una tarde de lluvia y nos daba buen recaudo. Lo que nunca supo José es que jamás me quedé con un peso de ello, le dejaba todo a escondidas a la mamá.
Ya más afianzada la amistad el José comenzó a aceptar regalos. Mi vieja me mandaba en las encomiendas a veces ropa y juguetes que podía yo no necesitar, además que cuando guardaba cosas nuevas solían desaparecer por arte de magia, por lo que comencé a regalarle ropa y juguetes, nunca me voy a olvidar como brillaban esos ojos cuando recibió a He-Man, nuevo, en cajita, su superhéroe favorito (estuvo en la caja por casi un año y por las tardes a veces cuando estaba en la casa simplemente lo miraba y sonreía). Era una personita muy especial. Ya trabajando los dos, y como yo tenía mayos personalidad y poder de la palabra que él pudimos conseguirnos hartas changuitas, y buenas por lo que en su casa ya alcanzaba para ir al supermercado y llegar a lo menos con tres bolsas llenas, que alegría en ese hogar.
Nuestra mayor aventura fue producto de una gestión huevona de parte mía en que pasé por fuera de la cancha municipal y ví que el pasto estaba largo y en mi afán de ocupar el tiempo y generar lucas me acerqué a un tipo al parecer administrador y me ofrecí para cortar el pasto de la cancha….Sip, esa fabulosa idea tuve. Sábado, seis y media de la mañana, dos máquinas de cortar pasto y ambos al pie de la cancha…. Esa si que era pega y le pusimos el esfuerzo no más, ya estábamos ahí. Lo bueno es que el administrador se portó súper, nos llevó sándwiches juguito e incluso puso a una tercera persona para ayudarnos con la basura. Nos pagaron como veinte lucas de hoy, para dos niños era ser millonarios!!! Recuerdo que nos compramos unas empanaditas y nos fuimos al cerro. Éste era un lugar genial, un cerro del alto del santa lucia que coronaba la ciudad, el paisaje desde ahí era increíble y más aún después de un día de lluvia era un parque de diversiones. Como llevábamos un par de bolsas de basura de nuestro trabajo aprovechamos las pronunciadas bajadas de pasto mojado para jugar con nuestros improvisados trineos…todos mojados, embarrados pero felices como nadie con algo tan simple…antes la vida era así, uno podía ser feliz con cosas simples. Algo nos pasó en el camino…algo llamado vida.
El fin de esa aventura es una de las cicatrices que llevo en la piel, a veces es bueno recordar eso de “quien mucho rie, pronto llora”. Se nos hizo tarde jugando en el cerro y tuvimos la fortuna de que nos pilló la lluvia en el andar. Embarrados, mojados, sucios..pero con los ojos llenos de vida y alegría, la gente nos miraba con cara de pocas cosas, y nosotros veíamos en sus caras lo poca cosa que habían de sentirse tras sus grises semblantes, sus cabizbajos rostros, esos paraguas que les coartaban la posibilidad de sentir las gotas de lluvia correr por la piel….
Llegué a casa y entré por el patio trasero que daba a mi pieza y así evitar que me viesen en tan situación, pero él estaba junto a la ventana del patio, una cerveza en una mano y como por arte de magia apareció una varilla de mimbre en la otra…. Casi no le ví venir, fue un ruido fuerte y ya estaba casi encima mío, gritos, varillazos varios y a la ducha, con agua fría…. Ahí en esa soledad, bajo el agua fría bañaba mi culpa, mi culpa por sonreír , por correr, por ensuciarme, por jugar… a final de cuentas era un niño..nada más.
De repente siento la puerta abrirse de golpe y una presión sobre mi brazo que me sacó disparado de ahí, dos tirones y me veo desnudo en el patio con un frío que solo el sur sabe entregar…. En el patio había un bote dado vuelta que se encontraba en reparación, lo vi de inmediato por que en caso de cualquier cosa, y si debía huir iba a ser mi refugio… De repente sentí un fuego intenso en mi espalda y siento como vuelan los dos trozos de la varilla por mis costados…ésta se partió de golpe contra mi espalda, y el dolor, mezclado con el frío fue tan intenso que ni siquiera fui capaz de moverme, inmóvil, desnudo, en silencio, solo sentí una lágrima que caía tibia por mi cara… Y así vinieron dos, tres, cuatro varillazos más sobre mi espalda y seguía inmóvil, cualquier gesto o reacción podía ser peor..si es que a esas alturas había alguna sensación peor. De repente siento un brutal varillazo a mitad de mis piernas que me hizo caer de rodillas al suelo, luego el silencio, sus pasos se alejan, se cierra la puerta por dentro y se apaga la luz. Y ahí quedé, de rodillas, en silencio….a gatas me arrastré como pude a mi refugio, a ver si ahora me podía ayudar en algo y ahí desahogué en silencio toda mi ira…hasta dormirme, desnudo, bajo la fría noche del sur….
Durante una semana no fui al colegio ni menos podía ver a alguien… me escondía como ratón de biblioteca con mis libros en el entretecho de la casa, y leía las tardes completas…
Del José no supe más por mucho tiempo, de uno de nuestros trabajitos rescatamos el hecho que una hermana de una señora de muy bien haber necesitaba una asesora puertas adentro para una casona de campo, y si tenía hijos mejor para que le ayuden en las tareas y se fueron…
A José lo ví muchos años después, irónicamente iba pasando por la que fuese antiguamente su casa, y yo parado en la vereda. No me reconoció, pero yo sí, iba muy bien vestido, con reloj notoriamente caro, zapatos brillantes, abrigo obscuro… mirando con desprecio al pobre y sucio que por su lado pasaba… a veces la vida no enseña, pero hubiese bastado que le hablase para darle un remezón…. Para qué? Siempre quiso vivir la vida de los del barrio cuico…. Me alegro por ti, amigo.  










"Medio y un año de vida" III Buscando algún Por qué?

III Buscando algún Por qué?



Un marino frustrado. Sí, un marino con su sueño frustrado… Esa es la única razón que he tenido, se me ha esgrimido o que se yo, pero se supone mi viejo iba a entrar en la Escuela Naval de Valparaíso que era su fantasía de por vida, para lo cual debía estar soltero y sin hijos…pero el muy huevón pisó el palito y lo pillaron. Cagaste te mandó saludos!, creo que le dijeron y ahí parte la historia. Sueño no realizado, futuro frustrado, hija e hijo y familia por sustentar. Huevón fiestero, mujeriego, orgulloso, rencoroso en esa posición, difícil tarea….
Igual tenía buena pega mi viejo y viajaba harto, de repente dice que me llevaba al cajón del Maipo para yo pudiera conocer la nieve. Ni siquiera me acuerdo..era muy chico, la verdad no recuerdo ese tiempo en que me “quería”, típico que en las reuniones familiares (las pocas, que han sido principalmente producto de los velorios de quienes van quedando en el camino) te dicen te acuerdas de?, o te acuerdas de tal?, y uno dice si, si me acuerdo para terminar luego con el temita y cortar esas infinitas historias de tíos y abuelos.
Nunca supe como se gestó lo que vino, no se que se vivía en ese momento, ni sé como pasó al fin pero sucedió que a mi viejo le salió buena pega en el sur y ahí nos vimos con él viviendo en alguna especie de residencial sureña, una pequeña pieza mi viejo, mi hermana y yo…. De repente como que ahí se encienden mis recuerdos.
Tuvimos que mudarnos de colegio también, a una de estas escuelitas con numerito en el sur, salita de madera con una salamandra en medio, muy acogedora. Conocí muchas lindas personas ahí, la verdad aprendí a valorar a las personas por quienes son gracias a ese grupito con el que intentaba estar el mayor tiempo posible para no pasarlo en “el hogar”.
Las cosas no fueron yendo del todo bien y no se por qué, de entrada mi viejo se hizo alcohólico en exceso, era raro verlo sobrio y todos los motivos de sus enojos, frustraciones y rabias se llamaban yo. Nunca mi hermana, nunca la mosquita muerta de mi hermana. Siempre el más huevón, dicen…
Recuerdo haber aprendido a lavar, planchar, cocinar casi a modo de supervivencia porque no había quien más lo hiciera, también recuerdo que siempre me gustó estar presentable y limpiecito. Zapatitos brillantes y corbatita ordenadita, justo al centro para irme al colegio. De apoco fuimos sabiendo de mi mami, por cartas, encomiendas..me acuerdo me mandaba los juguetitos de moda, a veces los que más quería…transformes, thundercats, halcones galácticos, los autitos en maletas de Copec! Ese se hizo mi mundo..andar por ahí con mis autitos, los que con el tiempo aprendía a martillar e incendiar fingiendo accidentes, quizá tenía ganas que a mi me pasara….
Al tiempo que fui sabiendo de mi mami también fui sabiendo de otras mamis….
Mi viejo en su afán de locura metió cada cosa que se encontró por la calle a nuestra casa (a estas alturas ya arrendábamos una casita) a la que con la carita llena de risa había que decirle mamá, de lo contrario por lo bajo podían darte vuelta la cara de un palmetazo… al final de cuentas siempre había algún motivo para ello….
Esta casita me gustaba harto, en el patio tenía aun árbol por el que se podía llegar al techo, como también tenía un espacio bajo la casa como de 50 cms…los cuales se hicieron mis lugares favoritos para pasar las tardes leyendo o dibujando lejos de la triste realidad. También eran los lugares donde se acababa mi valentía y solía desahogar en llanto porque jamás dejé que mi viejo me viera llorando frente a él a pesar que me sacara la cresta a correazos, o patadas pero jamás lo dejé verme llorar. Era algo casi militar, y ahora que lo pienso bien quizá por eso nunca dejó de hacerlo, a lo mejor le hallaba el gustito a ello.
Por aquel tiempo nació mi amor por la música, uno de los pocos panoramas que tenía era ese y recuerdo haber hecho una batería con las ollas en el patio mientras mi viejo no estaba…hasta el día que me pilló y con el mismo “bombo” me dio en la espalda…eso dolió. Quizá por ello nunca dejé el sueño de tocar batería…por rebeldía. Mire no?, ahora que escribo estas cosas voy sacando tantas conclusiones….

Era crudo vivir en el sur, mucho frío, mucha lluvia, había que estar encerrado en la casa y viéndonos las caras, poniéndole sonrisitas a las mamis mientras el viejo chupaba sentado en el living, no había más opción (o mejor opción) que irse temprano a la cama, mal que mal era mejor dormir un rato mientras algo de sobriedad le quedaba, puesto que luego vendrían las peleas y los gritos y podías ser levantado “de una oreja” sin razón…sólo por diversión. Si tenía suerte se iría a la cantina con lo que podría haber más descanso, eso hacía que el show comenzara más tarde nada más.
Este espectáculo se repitió una y mil veces, una y mil noches…sin parar.





"Medio y un año de vida" II Flashazos de infancia

II Flashazos de infancia


Tengo aún como vivencias de ayer, imágenes nítidas y claras en mi cabeza de algunas situaciones de niño, son las menos pero creo haber tenido una niñez dulce, por lo menos así lo muestran algunas fotos que andan por ahí, de lo que fue mi familia cuando existió como tal… recuerdo los higos que caían del árbol que estaba en la casa de mi tio Claudio, cuando en las tardes corríamos por el amplio jardín mientras mi abuela preparaba esas comidas de abuela que te llaman con el solo aroma. Recuerdo la costumbre de mi abuelo que cada vez que uno iba a la casa marcaba con una rayita en la pared el como iban creciendo sus nietos…siempre la lucha fue entre el toño y yo que éramos los más altos. Quién no tuvo un autito de pedales? De esos de latón con los que uno creía que podía correr grandes distancias y se soñaba en grandes carreras, a quién no se le ocurrió tirarse por las escaleras del edificio en su autito….no? Fui el único pelotudo que se sacó la cresta de tan increíble manera? Recuerdo el san bernardo de mi tia Norma, el perro era como dos veces más alto que yo y tenía la costumbre de pasar a mi lado y darme empellones hasta botarme, para luego echarse sobre y  dejarme inmóvil, ello solo hasta que aprendí a cabalgar sobre él…
Tengo también como una “aventura” infantil haber estado jugando en el balcón del edificio, luces apagadas un día por la tarde/noche cuando una patrulla militar notó mi sospechosa presencia, quizá debí verme muy extremista a mis cinco o seis años, con jardinera roja y zapatillas norstar que no se les ocurrió mejor forma de amedrentar que abrir fuego sobre el edificio y “alguien” se lanzó sobre mi y me azotó contra el suelo para evitar los disparos….punta y codo para adentro después.
Me encantaba recuerdo ir a la imprenta de Don Lucho en La Obra, a mi que me gustaba dibujar y ahí siempre sobraban papeles gigantes para rayar por horas, apenas me veían llegar corrían los papeles y lápices para el pequeño artista ( a lo mejor era para dejarme tranquilo y que no hinchara mientras los viejos escuchaban las carreras de caballos y tomaban cervezas)
Me acuerdo que en el living de mi abuela estaba el famoso cuadro del niño llorón, le tenía miedo a esa “cosa” que siempre, donde te movieras o desde donde le mirases estaba con la mirada fija en ti….A lo mejor él me poseyó cuando di vuelta un tarro de leche en la cama de mi abuela (con lo costosa y difícil de conseguir que era), o cuando se me ocurrió hacer guerra de talco con el “curifor”(primo) en la pieza, recuerdo que inflábamos esas bolsitas de talco (las de tapita azul) y luego las apretabas y salía como las actuales máquinas de humo…todavía me duele el poto de tanto que nos pegaron…
Quizá también fue cosa del dichoso cuadro que una vez recuerdo haber visto a mi abuela pegarle a mi vieja y tomé un bowl (esos que eran como verdes de loza con un manguito negro)  y se lo dejé de sombrero a mi abuela…casi me eché a la vieja.
Por si no lo notan hasta acá los recuerdos se vuelve violentos y paf! Todo borrado por años, por lo menos hasta que comencé a hacerme cargo un poco de mi vida por la razón o la fuerza…en realidad por la fuerza no más, de razón nunca hubo mucho.




"Medio y un año de vida" I Inicio

I Inicio



Bueno aquí vamos, todo comenzó en el hospital San Juan De Dios en Independencia, eran las 13:15 del primero de Noviembre del 78, entiendo que a mi vieja le vinieron las contracciones y dolores andando en la calle, como pudo caminando desde la Juan Antonio Rios llegó hasta el hospital. Ahí la internaron de inmediato…tenía ganas de salir poh, siempre fui medio inquieto y así no más fue.
Pero parece que salí un poco antes de tiempo (cagándola de entrada) y me tuvieron unas semanas hospitalizado e incubado. Mi vieja, sacrificada como ella sola, pasaba las noches en el hospital cuidando que todo estuviese bien, desvelándose con mi llanto y a la mañana siguiente debía irse a trabajar, luego al depa de mi abuela, ducha cambio de ropa y al hospital…. Todo se hacía más complejo aún porque aún se vivían tiempos de toque de queda por lo que todo lo que hubiese por hacer debia hacerse a la carrera, no fuese a ser que los pacos te pillaran fuera de hora en la calle y ahí vaya usted a saber que podía pasar… Me contó mi vieja que en más de una ocasión la pilló el reloj por ahí y tuvo que irse escondiendo entre matorrales, jardines y edificios para poder llegar….
El fin de las cosas es que todo salió bien y me pudieron por fin llevar a la casa, el aquel tiempo cada uno de mis viejos vivía en casa de mis respectivos abuelos, yo me fui a vivir con mi mamá donde mi abuela y de repente mi viejo me raptaba..la verdad es un tiempo del que no guardo (ni atesoro) muchos recuerdos, y creo que la vida a propósito a veces borra de la memoria ciertas imágenes….


“Medio y un año de vida” PRÓLOGO

“MEDIO Y UN AÑO DE VIDA”



PROLOGO

Dicen que una de las cosas que hay que hacer en el corto paso que tenemos por la tierra es escribir un libro… En realidad son tres, tener un hijo y plantar un árbol. La idea de tener un hijo ya se me hace bastante lejana, con el tiempo entenderán por qué, plantar un árbol? Quizá dentro de alguno de mis ratos libres deje caer por ahí una que otra semilla, pero de cuidarlo ni pensar…además que como van las cosas lo más seguro es que ni alcance a crecer cuando el terreno donde comience a germinar sea invadido por la modernidad y por arte de magia “crezca” un edificio en su lugar…. En fin el tema era escribir un libro porque estoy viendo que queda poco tiempo y necesito dedicarlo a algo, ahora que aún tengo las ideas y recuerdos vivos, frescos y no quiero olvidar… Bueno, en realidad espero poder hacerlo en algún momento (para eso escribo el libro, cuando eso pase lo leo y recupero cada instante otra vez)
Solía tener una vida de la guardo algunas memorias, pero éste último tramo ha dejado diluirse en el tiempo muchos momentos, personas, sueños e imágenes… trataré brevemente de rescatar desde los recodos de mi memoria algo que pueda resumir éste existir… treinta y tres años de vida de los que quizá pueda rescatar unas 180 jornadas, medio año, quizá…. Y un año para el que necesité más vida para vivirle, y sigo necesitando…


Palabras...


"A veces me inundo de recuerdos, suelo irme de mi mismo y vagar por páginas que no quiero dejar jamas de releer...imágenes que fotográficamente se adhieren a mi cabeza y se reiteran una y mil veces....
A veces simplemente me siento y dejo volar mi cabeza...trato de quedarme en blanco pero siempre estás tú. Me sigues a cada segundo, en cada momento, en cada lugar y en cada espacio por donde voy....
Estas calles las repasamos tantas veces, estos lugares por donde voy cada día son paisajes que antes recorrimos juntos de la mano...y no te imaginas cómo me hace falta caminar de tu mano...como me haces falta...
Estoy tan lleno de ti que ya ni se que quiero, quién soy, dónde voy o que quiero del futuro para mí. No dibujé mi futuro sin ti, jamás tuve esa imagen en la cabeza y no se como comenzarla...
Me quedé aferrado a tu piel, tus besos, tus caricias, tu aroma...que eran mi todo. No se siquiera si pueda llegar si quiera alguna vez volver a querer y para ser franco...ni siquiera me interesa.
No quiero estar solo, pero no quiero alguien que no seas tú.... La única opción que me queda es seguir aferrándome a tu recuerdo y lo que me dejaste.... Éste tremendo vacío y el dolor que no termina."

Quién iba a pensarlo....



Hasta de mi me río a veces...quién iba a pensarlo. Siempre he detestado la música de Arjona, de hecho podría comentar que es el cantautor que mayor detesto...pero sus letras me hicieron sentido éste último tiempo.... y hasta aprendí a escucharle a veces.... quién iba a pensarlo.


Me enseñaste

Me enseñaste a no fumar sin desayuno
Me enseñaste a dividir
Que la suma de uno y uno siempre es uno
Si se aprende a compartir.
Me enseñaste que los celos son traviesos
Que mitad falta de sesos y mitad inseguridad
Me enseñaste a ser pareja en libertad.

Me enseñaste que el amor no es una reja
Y que es mentira la verdad.
Me enseñaste que no es bueno el que te ayuda
Sino el que no te molesta
Me enseñaste que abrazado a tu cintura
Todo parece una fiesta

Me enseñaste muchas cosas de la cama
Que es mejor cuando se ama
Y que es también para dormir
Me enseñaste entre otras cosas a vivir
Me enseñaste que una duda puede más que la razón.
Pero fallaste mi gurú
Se te olvidó enseñarme que hago si no estás tú
Me enseñaste de todo excepto a olvidarte
Desde filosofía hasta como tocarte
A saber que el afrodisiaco más cumplidor
No son los mariscos sino el amor.
Pero no me enseñaste a olvidarte
Me enseñaste de todo excepto a olvidarte
A convertir una caricia en una obra de arte
A saber que los abogados saben poco de amor
Y que el amor se cohibe en los juzgados
Pero no me enseñaste a olvidarte
Pero no me enseñaste a olvidarte.
Donde se apaga el amor que quedó
No encuentro el interruptor
Si hay que aceptar que nuestra historia voló
De donde saco el valor.
Me enseñaste de todo excepto a olvidarte
Desde filosofía hasta como tocarte
A saber que el afrodisiaco más cumplidor
No son los mariscos sino el amor.
Pero no me enseñaste a olvidarte
Me enseñaste de todo excepto a olvidarte
A convertir una caricia en una obra de arte
A saber que los abogados saben poco de amor
Y que el amor se cohibe en los juzgados
Pero no me enseñaste a olvidarte
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Realmente no estoy tan solo

Me tomo un cafe con tu ausencia
Y le enciendo un cigarro a la nostalgia
Le doy un beso en el cuello
A tu espacio vacio.

Me juego un ajedrez con tu historia
Y le acaricio la espalda a la memoria
Seduciendo al par de zapatos azules
Que olvidaste

Y charlo de politica
Con tu cepillo de dientes
Con vision tan analitica

Como cuando te arrepientes
Realmente no estoy tan solo
Quien te dijo que te fuiste
Si aun te encuentro cocinando
Algun recuerdo en la cocina
O en la sombra que dibuja la cortina
Realmente no estoy tan solo
Quien te dijo que te fuiste
Si uno no esta donde el cuerpo
Sino donde mas lo extrañan
Y aqui se te extraña tanto

Tu sigues aqui
Sin ti
Conmigo
Quien esta contigo
Si ni siquiera estas tu

Platico con tus medias de seda
Y le preparo un croissant al recuerdo
Mientras le rasco una rodilla
A esta vida sin vida
Le canto una cancion a la nada
Y me burlo de la melancolia
Mientras le subo el cierre
A la falda de las ganas

Sintiendo tantas cosas
Realmente no estoy tan solo
Sola tu que estas conmigo
Y no te fuiste contigo.

Realmente no estoy tan solo
Quien te dijo que te fuiste
Si aun te encuentro cocinando
Algun recuerdo en la cocina
O en la sombra que dibuja la cortina.

Realmente no estoy tan solo
Quien te dijo que te fuiste
Si cargaste con el cuerpo
Pero no con el recuerdo
Y el recuerdo esta conmigo

Realmente no estoy tan solo
Quien te dijo que te fuiste
Si uno no esta donde el cuerpo
Sino donde mas lo extrañan
Y aqui se te extraña tanto
Tu sigues aqui
Sin ti
Conmigo
Quien esta contigo
Si ni siquiera estas tu

Que voy a hacer conmigo

Ahora que no estás, "hogar" lo escribo sin "h"
Y la palabra "amor" la cambié por "dolor".
Es tan pobre mi presente que se endeuda soñando
Y es tan rico el pasado que aún sigo recordando.
Ahora que no estás, estoy abandonado
Como un bote de bronceador en casa de esquimales.
Mi horóscopo dice: "son problemas astrales...
"Y he llegado al extremo de envidiar animales.
Y nuestro cuarto es almacén de recuerdos,
Y nuestra mesa es aeropuerto de moscas,
Y nuestra cama es un inmenso desierto,
Con la vida y la energía de un muerto.
Qué voy a hacer conmigo...
Qué difícil es amar al ogro de mi propio cuento,
Cómo aceptar que soy como un delfín tirado en un desierto.
Qué voy a hacer conmigo...
Si el idiota del espejo suele ser mi único amigo,
Si he confundido la almohada más de mil veces contigo.
Qué voy a hacer conmigo, ahora que no estás...
Ahora que no estás el silencio es un ruido
Que lastima tremendamente mis oídos.
Si enciendo la radio vuelvo a recordarte,
Y si es que la apago no quiero olvidarte.
Y nuestro cuarto es almacén de recuerdos,
Y nuestra mesa es aereopuerto de moscas,
Y nuestra cama es un inmenso desierto,
Con la vida y la energía de un muerto.
Qué voy a hacer conmigo...
Qué difiícil es amar al ogro de mi propio cuento,
Cómo aceptar que soy como un delfín tirado en un desierto.
Qué voy a hacer conmigo...
Si el idiota del espejo suele ser mi único amigo,
Si he confundido la almohada más de mil veces contigo...
Qué voy a hacer conmigo...

Como hacer a un lado el pasado

Como si fuese tan facil desahcerse del amor
como si fuese una prenda que se quita y se acabo
asi de simple y sencillo me pides que te olvide

Como si fuese tan facil arrancarte de mi mente
como si todo lo vivido hubiese sido tan intrascendente
asi de simple y sencillo me pides que te olvide

Como hacer a un lado el pasado
me confundes con piedra y yo soy humano
como hacer a un lado el pasado
me confundes contigo y yo si te amo

Como si fuese tan facil suplicarle a mi cerebro
que le ordene al corazon que le anule cualquier recuerdo
asi de simple y sencillo me pides que te olvide

Como hacer a un lado el pasado
me confundes con piedra y yo soy humano
como hacer a un lado el pasado
me confundes contigo y yo si te amo

martes, 22 de octubre de 2013

No quiero más, no sin tí...


“Quiero emprender un largo viaje, a algún lugar donde tu recuerdo no me alcance, donde no llegue tu aroma, donde tus manos no me puedan ya aferrar, donde tan solo me lleve tu olvido.
Necesito levantarme, levantarme y aprender de nuevo a andar… He perdido ya todo de mi y es momento de recuperar lo poco que aún queda antes de que todo acabe por completo….
Ya es hora de decirte adiós, mi vida... No porque hubiese dejado de quererte, o no desee aún tenerte junto a mi o por que quiera simplemente echarte al olvido, eso jamás y tenlo por seguro.
Eso no.  
Debo asumir el adiós porque sé que tú ya dejaste de sentirme, nunca volverás a estar a mi lado y desde el primer día que cerraste la puerta te dedicaste a olvidarme, mientras yo acá no hacía más que necesitarte… Y de qué me sirvió?
El tiempo pasa y hace efectos en mí, ya nada queda de quien fui y duele enormemente, necesito re conocerme, re encontrarme, recordar como solía sonreír, disfrutar de la simpleza, vivir.
Aunque con tu recuerdo a cuestas aún me cueste encontrar la manera…
Quizá lejos, muy lejos no me alcance la mano de tu memoria… quizá el viento borre tu fragancia y la lluvia se lleve la suavidad de tus manos de mi piel y me vuelva roca…frío de pie ahí resistiendo el viento. Silente, gris y frío…
Quizá ahí ya no puedas más cerca estar de mi, aunque no lo estás y lo sé, pero mi corazón no deja de creer….y mi alma se niega a dejarse abatir.
Debo ir pronto, ya, antes que el tiempo pase y la hora se me haga tarde…. Quizá con la distancia y lo arduo del andar no pueda más con el peso del recuerdo y deba dejarlo botado a un lado del camino para poder seguir en pie… y ahí dejarlo, olvidado llenándose de polvo…abandonado, muerto….
Y espero no sea capaz de seguir el rastro que dejen mis lágrimas al dejarle ahí, en el vacío, perdido…
Espero llegar antes que mi piel envejezca, mis manos ya no sientan y mi cabello se vuelva cano dejando la vida pasar por mi habiendo olvidado el cómo vivirla….
Espero llegar a destino antes que el tinte de estas letras se vuelva polvo y las hojas de mi alma en que se plasman se tornen color sepia y se sequen en el pasado…

Espero llegar…. Tan solo espero llegar al olvido, y espero éste aguarde por mí…”

Día 30, mes de Abril...quizá debió ser un día más...



En la pared quedaron los clavos vacíos, las siluetas marcadas en polvo de los cuadros...
Ya no esta el dichoso espejo... Ya no esta el florero verde que dejaste...
Un par de flores se marchitan, carecen del sustento de tus palabras y tus gestos...
La alacena esta repleta de latas de conserva y comida de microondas.

Envases vacíos de cerveza se amontonan en cualquier rincón.
Las botellas de ron, whisky y vodka, crecen por todos lados incluso bajo el velador de noche me aguarda un trago de tequila.
El closet semi vacío me recuerda que solo soy yo y que incluso ocupo hoy menos espacio que ayer.
La cama permanece intacta, duermo en el suelo, en la alfombra,
pues temo con mi olor borrar tu olor y con mi cuerpo desdibujar tu silueta en el colchón...
Trato de impedir que el tiempo corra, y en su avanzar me quite lo poco de ti que aún habita aquí. Sé que esta no es vida.
Sé que tu presencia habita aquí.
Sé que tu ausencia flota en el aire.
¡ Pero qué esperas de mí!
¡ Yo aún no estaba listo para verte partir!
¡ Yo aún no estaba listo para vivir sin ti!

Todavía recuerdo ese día: tan tranquilo tan normal tan monótono.
Era solo un día más, un día que creíamos insignificante, de esos que el calendario parece omitir.
Era solo un día más un día trivial un día común un día más de tú y yo

¿Cómo imaginar que ya no volverías a cruzar este mismo umbral de regreso a mis labios?
Tú muy de mañana despeinada
Tú tomando café negro con algo más que dos de azúcar
Tú besándome en la mejilla al salir corriendo

¿ Lloré?
No lo recuerdo bien
Creo que sí
¿Sufrí por ti?
Sí, no; sufro por mí, por los dos,
por mi amor huérfano de ti.

¿ Ahora qué?
No lo sé, ya nada es igual: la lluvia no consuela
la sangre no remedia
el alcohol no redime
el dolor es sordo ¿ la vida es...?

Solo sé que aun hoy sigo deseando despertar
y al hacerlo verte acurrucada junto a mí en la alfombra..bañado en tu aroma...

Parece mentira....




Parece mentira pero escribo sin ti,
Parece mentira te escribo y no sé de ti,
Parece mentira pero escribo para ti,
Pero aun parece mentira que mis poemas son por ti.

Entonces qué sentido tiene la vida sin un amor,
De qué sirve ser poeta y tener letras para amar,
Si no hay por quien velar en días y noche,
De  principio a final, para amar de verdad.

Mis poemas son un desierto sin ti,
Un poeta sin un amor es como morir lentamente,
no se si he de vivir por no saber si me lees,
porque simplemente solo escribo para ti.

Tan solo con amor me vuelvo loco, y solo,
soy un poeta sin tus besos,
soy un poeta  sin tu cuerpo,
porque soy un poeta solo si no estás.

Te amo porque te escribo,
Te amo porque no estás,
Te amo porque tengo fe en ti,
Te amo porque eres lo mejor del amor.

Pero sé que todo es un desierto,
Dónde me falta el agua de tu amor,
La sombra de tu cuerpo,
La esencia de tu alma,
Y el paraíso de tu corazón.

Y  aun con amor te escribo,
Aun cuando se que no tengo tu amor,
Soy un poeta que escribí para ti,
El poeta que espera por ti,
Soy las palabras que nacen de mí aunque no me leas,
Espero la felicidad de tenerte con la esperanza de mis poemas,

Le pido a Dios que no dejes este amor tan solo y que te espero pronto.